Una correcta Poda de Árboles Urbanos

La poda es uno de las técnicas más comunes en la gestión del Arbolado Urbano en cualquier ciudad del mundo. Sin embargo, una poda mal realizada puede generar daños irreversibles en la salud del árbol, tales como deformación y desequilibrio de la copa, pudrición del árbol, debilitamiento de sus ramas y tronco, e inclusive la pérdida de su sistema de anclaje o la muerte del árbol. Por ello, es importante tener cabal conocimiento para ejecutar una correcta labor de poda.

Razones para podar:

En primer lugar, se debe tener presente que todo corte de una rama significa una herida para el árbol. Mientras más grande sea la herida, más grande es el defecto y por tanto mayor es la exposición del árbol al ataque de insectos, hongos y enfermedades, motivo por el cual ninguna rama debe ser cortada sin una razón.

Por otra parte, se deja presente que la poda de árboles es mejor realizarla en ejemplares jóvenes, cuando las ramas son de menor diámetro. En cambio, en un árbol adulto, éste siempre dispondrá de menores reservas de energía para cerrar sus heridas y defenderse contra la descomposición.

De acuerdo a nuestra propuesta de Ley, la poda de ramas debe ser realizada sólo en casos muy específicos, como los que exponemos a continuación:

  1. Para eliminar ramas secas, muertas, débiles, rotas, o con un peligro evidente de fractura o caída que ponga en riesgo a la seguridad ciudadana.
  2. Para suprimir ramas cruzadas, mal orientadas, o equilibrar el desarrollo de la planta.
  3. Para rebajar o elevar la altura de la copa.
  4. Para eliminar ramas que se encuentren a una distancia menor a 1 metro de propiedades privadas.
  5. Para eliminar ramas que interfieran obras civiles e infraestructuras tales como redes aéreas o alumbrado público.
  6. Para suprimir ramas que obstaculicen la visibilidad de señalizaciones de seguridad vial como semáforos, circulación vehicular y otros.
  7. Para regular el desarrollo del sistema radicular.

Bajo ningún caso se debe considerar la caída de hojas como una causal de poda o tala de un árbol. Este tipo de causas sólo sirven para justificar el desmoche de árboles urbanos en temporada de otoño.

Elección de las ramas a cortar:

Una vez identificada la o las causales por la cual se podará el árbol, se deberá precisar la cantidad mínima de ramas a suprimir, procurando que éstas no afecten la estructura principal, así como también que la totalidad de ramas identificadas no involucre más del quince por ciento (15%) de la copa del árbol. Salvo por alguna razón fundada y excepcional (por ejemplo, realizar una poda de rejuvenecimiento de un árbol adulto o senescente), se podría realizar una poda de hasta un treinta por ciento (30%) de la copa.

Siempre se debe tener presente que los árboles necesitan de sus hojas para fabricar los carbohidratos usados como energía para su crecimiento y desarrollo. Por tanto, la eliminación de una cantidad importante de follaje puede reducir el crecimiento y las reservas de energía almacenadas.

Es por ello que bajo ningún caso se debe realizar una poda extrema o desmoche de un árbol (ver tipos de podas antitécnicas). Este tipo de podas son absolutamente desaconsejables, ya que los árboles son sometidos a un estrés severo. Esto quiere decir que el árbol requerirá toda su energía almacenada para producir en el mínimo tiempo posible una nueva copa que le permita fabricar sus nutrientes (por medio de la fotosíntesis). Sin embargo, este nuevo ramaje estará compuesto de ramas excesivamente largas y débiles, y que en muchos casos el desarrollo acelerado de esta nueva copa termina por debilitar el árbol por completo, aumentando así el riesgo de caída o muerte del ejemplar.

Cuándo podar

Una poda de ramas débiles, enfermas o muertas se puede efectuar en cualquier momento del año. Sin embargo, la fecha recomendada para efectuar la poda de árboles urbanos corresponde a la temporada fría, cuando los árboles se encuentran en el receso vegetativo, en nuestro país (Chile) entre los meses de mayo y agosto de cada año. Esto puede observarse en los árboles de hoja caduca cuando éstos ya han producido la caída total de sus hojas o esté próxima a alcanzarse.

En ningún caso se deben podar ramas vivas ya iniciada la primavera o después de que se haya reiniciado el rebrote. En ese momento, los árboles se encuentran en plena fase activa, por lo que cualquier herida abierta será una vía de entrada directa de agentes patógenos al interior del árbol y causal de pudrición.

Cómo podar

La forma de poda recomendada es la denominada Método Hamburgo (Hamburger Schnitt-Methode), basada en el estudio científico de 750 heridas de poda de diferentes tipos, realizadas a árboles urbanos de varias especies. De este estudio, se comprobó el tipo de poda menos invasivo para la vida del árbol, y desde 1992 el sistema ha sido integrado en las reglas y regulaciones alemanas para los métodos de cuidado de árboles (ZTV-Baumpflege).

El método señala que todo corte de poda debe ser realizado por fuera del cuello o collar de la rama, desde arriba hacia abajo y en forma oblicua, apuntando hacia la dirección del crecimiento que se desea promover, y a una distancia no mayor a 2 centímetros del cuello, sin que se produzca desgarro de la corteza.

Fuente: D. Dujesiefken and H. Stobbe: The Hamburg Tree Pruning System

En el caso de ramas largas, se deberá realizar un primer corte parcial a unos 15 centímetros del cuello de la rama por la parte inferior, por hasta un tercio del grosor de la rama; luego un segundo corte completo desde arriba hacia abajo a 30 centímetros del cuello; y finalmente el tercer corte inmediatamente por fuera del cuello de la rama o tronco.

En ningún caso se deben realizar cortes a ras del cuello, ya que éste contiene tejidos del tronco o de la rama madre que permitirán que las heridas se cierren completamente al cabo de unos años. Esto sólo es posible en heridas menores a 5 centímetros de diámetro, pero no así en ramas mayores, por lo que se debe evitar cortar ramas de más de 10 cm. de diámetro.

Materiales a utilizar

Para la ejecución de labores de poda de árboles urbanos, se deben usar las siguientes tipos de herramientas para cada tipo de ramas:

  • Tijeras de podar: Para ramas de hasta 2,5 centímetros de diámetro.
  • Serruchos podadores: Para ramas de 2,5 a 7,5 centímetros de diámetro.
  • Motosierras: Para ramas de 7,5 a 10 centímetros de diámetro.

Por ningún motivo se deben utilizar hachas y machetes para la corta de ramas, ya que éstos son altamente propensos a que la corteza se desgarre durante el corte.

Con respecto al uso de productos fungicidas para el cierre de heridas, antes se pensaba que éstas aceleraban el cierre, proporcionaba una protección contra insectos y enfermedades y reducía la descomposición. No obstante, hay estudios que demuestran su baja efectividad, por lo que no es necesario usar este tipo de productos.

Tipos de Poda

Existen al menos tres tipos de poda para Árboles Urbanos:

1. Poda de formación:

Es aquella que se realiza en árboles jóvenes, con el fin de darle un adecuado equilibrio entre el sistema radicular y aéreo, producir árboles fuertes y bien erguidos, y que en estado adulto o senescente sólo requieran podas mínimas de mantenimiento.

En especies pequeñas este tipo de podas permite controlar y dirigir la estructura definitiva del árbol, y su intervención debe ser acotada y centrarse mayoritariamente en ramas secundarias.

Se aplica principalmente para elevar la copa de árboles jóvenes mediante el corte de sus ramas inferiores.

La poda de formación de árboles jóvenes puede realizarse en ejemplares ya plantados en el espacio público, o bien en el vivero, de preferencia en este último.

2. Poda de mantenimiento

Es aquella que se realiza en árboles adultos bien formados, con el fin de eliminar ramas secas, muertas, enfermas y con riesgo de roturas o desganches. Comprende también el corte de las ramas secundarias del árbol para ganar transparencia sin modificar el volumen de la copa, así como para la elevación o reducción de la altura de la copa de un árbol.

Con la finalidad de elevar la copa de árboles urbanos públicos, se recomienda podar las ramas ubicadas a una altura menor a 2,5 metros del suelo sobre las aceras, y a menos de 4 metros del suelo sobre las calzadas; respetando en todo momento no afectar más del cincuenta por ciento (50%) de la altura total del árbol, de lo contrario generamos un tipo de poda antitécnico denominado “Sobre elevación”.

3. Poda de Rejuvenecimiento:

La poda de rejuvenecimiento es un tipo de poda excepcional realizada en árboles adultos y senescentes que requieren de mejoras significativas, debido a un desarrollo inadecuado producto de podas severas o mal ejecutadas.

Este tipo de podas consiste en la extracción de hasta un treinta por ciento (30%) del ramaje del árbol, tanto de ramas secundarias como principales, evitando en lo posible éstas últimas, y cuya finalidad es la de promover ramas nuevas y fuertes.

Bibliografía