Editorial: “Ley Arbolito”

Es saludable que Conaf regule, administre y entregue asesoría técnica a los municipios para la poda, tala, cuidado y traslado de los árboles.

El Gobierno ha anunciado que enviará un proyecto denominado “ley arbolito”, que busca aunar y actualizar las normas sobre arbolado urbano y abordar así la “poda municipal”. Si bien actualmente existen disposiciones sobre este tema, ellas están más bien relacionadas con normas de tránsito, monumentos y servicios eléctricos, que con el manejo adecuado de las especies arbóreas. 

Es paradójico lo que ocurre en Chile con su arbolado urbano: mientras las comunas más ricas, como Santiago, Las Condes, Vitacura o Providencia, por lo general permiten que los árboles crezcan adecuadamente y que convivan con los cables que lamentablemente pululan en nuestras ciudades, muchas otras comunas del país cercenan año a año a los árboles a través de las podas municipales. Una costumbre que deforma la belleza de las especies y que impide que entreguen una sombra adecuada en el verano. Esta realidad es posible apreciarla incluso en comunas muy calurosas, donde sus habitantes se ven impedidos de gozar de las bondades que los árboles brindan en verano. 

Muchas veces se han esgrimido suspicacias respecto de los contratos para llevar a cabo estas operaciones, lo que podría explicar en algunos casos la situación. Sin embargo, sus raíces parecen estar ancladas en aspectos culturales más profundos. Una crónica publicada en 1983 por el escritor chileno Cristián Huneeus daba cuenta de esta mala costumbre y expone su conversación con los jardineros encargados de llevar a cabo la “poda municipal”, quienes -al ser inquiridos por las razones para cercenar los árboles- contestaron que los árboles “se podan porque sí”. 

Es por lo anterior que parece necesario que el Estado fije normas en defensa de la calidad de vida de los habitantes, que ayuden a enrielar el actuar de los municipios en esta materia. En este caso -más que aludir a inexistentes “derechos” que podrían tener los árboles- el proyecto está relacionado con el derecho de los habitantes de las distintas comunas a convivir con áreas verdes adecuadas. 

Es saludable, por tanto, que sea Conaf quien regule, administre y entregue asesoría técnica a los municipios para la poda, tala, cuidado y traslado de los árboles. Ello debiera permitir desterrar las podas públicas que mutilan los árboles y controlar fitosanitariamente las plagas y enfermedades que muchas veces se propagan al mundo rural y los huertos frutícolas, pero evitando que esto termine afectando el suministro de servicios que corre por cables y tendidos eléctricos, los que mientras no se soterren seguirán siendo una realidad. 

Si se aprueba la ley, es esperable que en pocos años cambie completamente la fisonomía de muchas ciudades y pueblos, permitiendo que árboles -que hoy están desfigurados- puedan recobrar, en parte, su forma, y de esa manera darles prestancia, dignidad y sombra a los habitantes del país. 

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