El aporte del Arbolado urbano a la mitigación del Cambio Climático

En el actual contexto global, los árboles cumplen una valiosa contribución a reducir los efectos del cambio climático dentro de nuestras ciudades.

Cabe señalar que las ciudades son los espacios físicos del planeta donde más contaminación se produce y más energía se consume. Todo ello ha contribuido al aumento exponencial de carbono en el aire en el último siglo, y más específicamente en los últimos 35 años, llegando a alcanzar los niveles de CO2 más altos de los últimos 400 mil años.

El incremento sostenido de carbono en la atmósfera terrestre está generando cambios drásticos en nuestro planeta. Uno de ellos es el incremento de la temperatura global y, a consecuencia de ello, cambios climatológicos violentos, como el incremento de las precipitaciones, olas de calor, sequías, inundaciones, derretimiento de los casquetes polares, aumento del nivel del mar, y la extinción masiva de miles de especies, producto de su incapacidad de adaptación a estos drásticos cambios que el ser humano ha provocado en pocos años.

Del mismo modo, el crecimiento de las ciudades ha registrado incrementos de hasta 6° en relación a la temperatura de su entorno rural, lo que lleva a incrementar el consumo de energía en aparatos de climatización entre un 10 y 12%.

El poder de los árboles…

En el escenario de cambio climático, los árboles urbanos se presentan como una valiosa contribución, especialmente en aquellos lugares en donde se originan las emisiones contaminantes: las ciudades y centros industriales. Se ha podido comprobar, por ejemplo, que mayores coberturas de árboles dentro una ciudad reducen el carbono respirable proveniente de las emisiones contaminantes, debido a que los árboles “respiran” el dióxido de carbono y aportan con oxígeno atmosférico.

Además, el follaje de los árboles absorbe o desvía la radiación solar y aporta con sombra en el suelo durante los meses secos, contribuyendo de esta forma a la disminución de las temperaturas acumuladas en las edificaciones, el asfalto y el pavimento, principales responsables de las denominadas “islas de calor urbana”.

Asimismo, los árboles urbanos reducen la evapotranspiración de grandes volúmenes de agua, ayundando a la conservación de la humedad del suelo y a la reserva de los recursos de agua dulce de los centros urbanos.