Los compromisos internacionales

Chile ha firmado importantes acuerdos internacionales en materia ambiental de cambio climático que debe cumplir. En ese sentido, la formulación de una Ley de Arbolado Urbano para Chile responde a una serie de objetivos y lineamientos definidos en diferentes planes ambientales estratégicos del nivel nacional y mundial:

Plan de Adaptación al Cambio Climático para Ciudades:

El Plan de Adaptación al Cambio Climático para Ciudades es una estrategia nacional cuyo objetivo es entregar lineamientos de adaptación al cambio climático para las distintas ciudades del país, presentando acciones que, esencialmente desde el sector público, se están impulsando, y que suponen avances significativos para definir un camino en materia de adaptación, en distinta escalas, con sus respectivas relaciones sinérgicas en el ámbito de la mitigación.

En ese marco de acción, se proponen al menos 4 acción específicas que tienen que ver con la incorporación de los árboles y la infraestructura verde como medidas de adaptación al cambio climático.

Medida 10: Impulsar proyectos de Infraestructura Verde en ciudades

El Plan de Adaptación al Cambio Climático para Ciudad reconoce a través de esta medida que “La Infraestructura Verde, en un contexto de cambio climático, puede integrar sinergias de mitigación y adaptación que pueden contribuir a una mejor calidad de vida, (contrarrestando islas de calor, protección contra inundaciones, mejor calidad del aire, reducción de contaminación acústica, entre otros efectos)“. De esta manera, resulta fundamental para el cumplimiento de este propósito el impulsar una política nacional de áreas verdes y de arbolado urbano para Chile.

La Infraestructura Verde corresponde a un conjunto de elementos de distinta escala reconocidas por sus formas tradicionales (como los parques y jardines), y por nuevos enfoques como son las cubiertas y azoteas verdes, jardines verticales, eco‐pavimentos, urban farming, bosques urbanos entre otros.

Medida 11: Avanzar hacia una concepción de espacio público como soporte para la adaptación al cambio climático.  

El Plan de Adaptación al Cambio Climático para ciudades reconoce las capacidades del espacio público “de mejorar las condiciones de vida y habitabilidad, nos solo desde el punto de vista del uso cotidiano, sino también desde una perspectiva funcional con el cambio climático y sus efectos”.

En esta medida, se menciona además de la necesidad de elaborar proyectos más armónicos con su entorno, se hace hincapié en “avanzar en diseños que aborden soluciones como son la capacidad de absorción del agua lluvias, contención de crecidas fluviales y marejadas intensas, regular las islas de calor, capturar el CO2 de las ciudades, reducir el impacto de crecidas fluviales o marejadas intensas, e incluso permitir la preservación de espacios para desarrollo de la biodiversidad”, entre otros.

Medida 13: Fomentar la utilización eficiente del recurso hídrico en el espacio público

El Plan señala que “Los espacios públicos destinados a áreas verdes como parques y plazas, cumplen un rol relevante para la mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático en las ciudades“. De esta forma, se reconoce la importancia de verde urbano, y con ello del arbolado urbano, en el desarrollo urbano.

En el contexto de esta medida, el Plan establece la necesidad de un uso eficiente del recurso hídrico para la mantención de estas áreas, sobre todo en regiones y comunas afectadas por sequías y situación de estrés hídrico, y señala que “las especies vegetacionales deben ser priorizadas según su pertinencia con el clima local, promoviendo el uso de especies nativas y de baja  necesidad hídrica”.

Plan de Acción Nacional de Adaptación al Cambio Climático:

En el Plan de Acción Nacional de Adaptación al Cambio Climático, se señala que “Para avanzar en la gestión de cambio climático a nivel regional y comunal, es fundamental establecer las estructuras organizacionales y el marco regulatorio adecuado que permita establecer competencias permanentes para enfrentar el cambio climático”. 

Por tanto, una Ley de Arbolado Urbano responde de forma directa a este propósito, considerando los innumerables servicios ecosistéticos y de adaptación al Cambio Climático que aportan los árboles urbanos en el desarrollo de las ciudades.

De este modo, una política de verde urbano responde en al menos 5 líneas de acción específicas del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático:

  • Línea de Acción 25: Arreglos Institucionales
  • Línea de Acción 26: Incorporación del cambio climático en los instrumentos de planificación y otras.
  • Línea de Acción 28:  Desarrollo de programas de capacitación y difusión 
  • Línea de Acción 29: Fortalecer el Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM) y el Programa de Barrios Sustentables
  • Línea de Acción 30: Sinergias para la acción climática en un territorio específico

Nueva Agenda Urbana (ONU-Habitat)

La Nueva Agenda Urbana, aprobada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) celebrada en Quito, Ecuador, el 20 de octubre de 2016, es una guía para orientar los esfuerzos en materia de desarrollo de las ciudades para una amplia gama de actores (estados, líderes urbanos y regionales, academia, sociedad civil, entre otros) para los próximos 20 años. Busca promover ciudades más incluyentes, compactas y conectadas mediante la planificación y diseño urbano, gobernanza y legislación urbana, y la economía urbana. Procura crear un vínculo de refuerzo recíproco entre urbanización y desarrollo.

La Nueva Agenda Urbana no reconoce y/o considera específicamente al árbol y al arbolado urbano como un ser vivo fundamental en la construcción de ciudades más sostenibles. No obstante, menciona en cuatro capítulos la necesidad de promover “espacios públicos verdes”, pensados en el bienestar del ciudadano, del medio ambiente y en la resiliencia de las comunidades frente a los efectos del cambio climático:

13. Imaginamos ciudades y asentamientos humanos que (…) Alientan la participación, promueven la colaboración cívica, generan un sentimiento de pertenencia y propiedad entre todos sus habitantes, otorgan prioridad a la creación de espacios públicos seguros, inclusivos, accesibles, verdes y de calidad que crean las condiciones adecuadas para las familias, contribuyen a mejorar la interacción social e intergeneracional, las expresiones culturales y la participación política, según proceda, y fomentan la cohesión social, la inclusión y la seguridad en sociedades pacíficas y pluralistas, donde se satisfacen las necesidades de todos los habitantes, reconociendo las necesidades específicas de aquellos en situaciones de vulnerabilidad;

37. Nos comprometemos a promover la creación de espacios públicos seguros, inclusivos, accesibles, verdes y de calidad, incluidas calles, aceras y carriles para ciclistas, plazas, paseos marítimos, jardines y parques, que sean zonas multifuncionales para la interacción social y la inclusión, la salud y el bienestar humanos, el intercambio económico y la expresión cultural, y el diálogo entre una amplia diversidad de personas y culturas, y que estén diseñados y gestionados de manera tal que garanticen el desarrollo humano, construyan sociedades pacíficas, inclusivas y participativas, y promuevan la convivencia, la conectividad y la inclusión social.

53. Nos comprometemos a promover la creación de espacios públicos seguros, integradores, accesibles, verdes y de calidad que fomenten el desarrollo social y económico, con el fin de aprovechar de manera sostenible su potencial para generar mayores valores sociales y económicos, entre otros, el valor de la propiedad, y facilitar la actividad empresarial y las inversiones públicas y privadas, así como las oportunidades de generar medios de subsistencia para todos.

67. Nos comprometemos a promover la creación y el mantenimiento de redes bien conectadas y distribuidas de espacios públicos de calidad, abiertos, seguros, inclusivos, accesibles, verdes y destinados a fines múltiples, a incrementar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático y los desastres, como las inundaciones, los riesgos de sequía y las olas de calor, a mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, la salud física y mental y la calidad del aire en los hogares y el ambiente, a reducir el ruido y promover ciudades, asentamientos humanos y paisajes urbanos que sean atractivos y habitables, y a dar prioridad a la conservación de especies endémicas.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):

  • Mejoramiento de la coherencia normativa (17.14)
  • Fortalecimiento de alianzas público-privadas para promover el intercambio de conocimientos, transferencia de capacidades técnicas
  • Obtención de recursos para avanzar en materia de desarrollo sostenible (17.16 y 17.17); entre otros.